¿Y ahora qué leo? (II): 1793

Foto de Simon Blyberg

Ambientación hiperrealista. Trama intrigante. Personajes inolvidables. Mezcla gozosa de géneros (policíaco, histórico, thriller, político). Todo eso hace de 1793 un hito de la literatura europea y un verdadero descubrimiento (de esos que cada vez escasean más) de un autor nuevo con mucho que contar y un estilo propio.

Niklas Natt och Dag (Estocolmo, 1979), miembro de la aristocracia sueca, debuta como escritor con esta novela multipremiada, a la que han seguido los títulos 1794 y 1795, conformando la denominada Trilogía de Estocolmo, si bien este primer título es el más inspirado de los tres. En él, el autor nos dibuja una convulsa Estocolmo a la que empiezan a llegar los aires de cambio que la Revolución Francesa está propagando por el continente; una ciudad sucia, violenta y descarnada que podemos ver, tocar y hasta oler, entre lóbregas dársenas, puentes ventosos y callejones pestilentes, y donde la vida y la muerte danzan pendientes de hilos invisibles que atan a sus habitantes. Esta ciudad entre puentes es un personaje más, si no el principal, de los que protagonizan esta historia de miserias morales y lúcidas decisiones de pura supervivencia.

En sus calles rociadas de inmundicias animales y humanas conoceremos al ex-soldado tullido Mikel Cardell, al investigador y abogado tísico Cecil Winge y a la joven Anna Stina Knapp, cuyas vidas de poca monta se verán entrelazadas, tal vez para siempre, a consecuencia de inconfesables crímenes gestados (y tapados) en las más altas esferas de la sociedad sueca. El tour que nos propone Natt och Dag incluye desde prostíbulos y roñosas tabernas portuarias hasta los palacios y teatros restringidos a las pelucas más perfumadas de la época.

Una narrativa ágil, de episodios cortos, invita a devorar una novela que no se deja más que para lanzarse sobre sus dos secuelas que, aunque no alcanzan las cotas de redondez de esta, tienen indiscutibles méritos. Por ejemplo, la introducción de uno de los mejores villanos de ficción pergeñados en las últimas décadas. No se arrepentirán de meterse en este mundo nórdico que, a veces, nos puede parecer lejano e incomprensible. No lo es en absoluto: salvo por la crudeza de los inviernos, esta truculenta historia podría suceder en las calles de cualquier ciudad del litoral español. De la suya, por ejemplo.

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¡Buena lectura!

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